Un Llamamiento al Amor


"Desde que Judas me entregó en el Huerto de los Olivos, anduvo errante y fugitivo, sin poder acallar los gritos de su conciencia, que le acusaba del más horrible sacrilegio. Cuando llegó a sus oídos la sentencia de muerte pronunciada contra Mí, se entregó a la más terrible desesperación y se ahorcó.

"¿Quién podrá comprender el dolor intenso de mi Corazón cuando vi lanzarse a la perdición eterna esa alma que había pasado tres años en la escuela de mi amor, aprendiendo mi doctrina, recibiendo mis enseñanzas, oyendo tantas veces cómo perdonaban mis labios a los más grandes pecadores?"

Nota de la Redacción: Haciendo una regresión en el tiempo, situándose antes del ahorcamiento de Judas, Jesús exclama:)

"¡Ah! ¡Judas! ¿Por qué no vienes a arrojarte a mis pies para que te perdone? Si no te atreves a acercarte a Mí por temor a los que me rodean, maltratándome con tanto furor, mírame al menos, ¡verás cuan pronto se fijan en ti mis ojos!..."

(Nota de la Redacción: Ahora ya es tarde, Jesús señala que esa alma traidora se lanzó a la perdición eterna por no arrepentirse y suicidarse por desesperación y falta de confianza en la misericordia divina)

"Almas que estáis enredadas en los mayores pecados... si por más o menos tiempo habéis vivido errantes y fugitivas a causa de vuestros delitos, si los pecados de que sois culpables os han cegado y endurecido el corazón, si por seguir alguna pasión habéis caído en los mayores desórdenes, ¡ah!, no dejéis que se apodere de vosotras la desesperación, cuando os abandonen los cómplices de vuestro pecado o cuando vuestra alma se dé cuenta de su culpa... ¡Mientras el hombre cuenta con un instante de vida, aún tiene tiempo de recurrir a la misericordia y de implorar el perdón!

"Si sois jóvenes y los escándalos de vuestra vida pasada os han degradado ante los hombres, ¡no temáis! aun cuando el mundo os desprecie, os trate de malvados, os insulte, os abandone, estad seguros de que vuestro Dios no quiere que vuestra alma sea pasto dé las llamas del infierno. Desea que os acerquéis a Él para perdonaros. Si no os atrevéis a hablarle, dirigidle miradas y suspiros del corazón y pronto veréis que su mano bondadosa y paternal os conduce a la fuente del perdón y de la vida.

"Si por malicia habéis pasado quizá gran parte de vuestra vida en el desorden o en la indiferencia, y cerca ya de la eternidad, la desesperación quiere poneros una venda en los ojos, no os dejéis engañar; aún es tiempo de perdón, y ¡oídlo bien!; si os queda un segundo de vida, aprovechadlo, porque en él podéis ganar la vida eterna...
(Nota de la Redacción: Haciendo un Acto de Contrición perfecta por amor a Dios).

"Si ha transcurrido vuestra existencia en la ignorancia y el error, si habéis sido causa de grandes daños para los hombres, para la sociedad, y hasta para la Religión y por cualquier circunstancia conocéis vuestro error, no os dejéis abatir por el peso de las faltas ni por el daño de que habéis sido instrumento, sino por el contrario, dejando que vuestra alma se penetre del más vivo pesar, abismaos en la confianza y recurrid al que siempre os está esperando para perdonaros todos los yerros de vuestra vida."

* * *

"Lo mismo sucede, si se trata de un alma que ha pasado los primeros años de su vida en la fiel observancia de mis Mandamientos, pero que ha decaído poco a poco del fervor, pasando a una vida tibia y cómoda…

"Pero un día recibe una fuerte sacudida que la despierta; entonces aparece su vida inútil, vacía, sin méritos para la eternidad. El demonio, con infernal envidia, la ataca de mil maneras, le inspira desaliento y tristeza, abultándole sus faltas, acaba por llevarla al temor y a la desesperación.

"¡Almas que tanto amo, no escuchéis este cruel enemigo!... En cuanto sientas la emoción de la gracia y antes de que sea más fuerte la lucha, acude a mi Corazón, pídele que vierta una gota de su Sangre sobre tu alma. ¡Ven a Mí! Ya sabes dónde me encuentro, en los brazos paternales de tus Superiores*.

Allí estoy bajo el velo de la fe. Levanta ese velo y dime con entera confianza tus penas, tus miserias, tus caídas... Escucha con respeto mis palabras y no temas por lo pasado. Mi Corazón lo ha sumergido en el abismo de mi misericordia y mi amor te prepara nuevas gracias. Tu vida pasada te dará la humildad que te llenará de méritos, y si quieres darme la mejor prueba de amor, ten confianza y cuenta con mi perdón. Cree que nunca llegarán a ser mayores tus pecados que mi misericordia, pues es infinita."

* * *

"¡Josefa! Permanece sumergida en el abismo de mi amor y pide que las almas se dejen penetrar de esos sentimientos!".

26 de marzo 1923, Lunes Santo

* Nuestros superiores son los sacerdotes que mediante el sacramento de la Penitencia, juzgan y perdonan nuestros pecados.
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Sor Josefa Menéndez 1890 – 1923
Religiosa Coadjutora de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús.

Recibió mensajes dictados por Nuestro Señor Jesucristo en el convento de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús en Les Feuillants, en Poitiers, Francia, entre 1920 y 1923.

En 1938, con el permiso del entonces Cardenal secretario de Estado Eugenio Pacelli (futuro Pío XII), la Editorial del Apostolado de la Oración de Toulouse publicó Un Appel à l´Amour (Un Llamamiento al Amor), la biografía de Josefa Menéndez, que incluye sus propios registros de visiones, de donde se ha tomado este texto.